EL AGORA
Carta abierta a Joan Font
CARLES BONA
Querido Colega:
Permíteme que me dirija a ti en estos términos ya que
somos compañeros en el Departamento de Física de la Universidad.
Me ha sorprendido mucho, querido colega, leer tu artículo del
pasado viernes en este mismo periódico, en el que comparabas
mi actuación, desde la Dirección General de Tecnología
y Comunicaciones, en los casos de SomRàdio y Ràdio Marratxí.
Me ha sorprendido en primer lugar que no te molestaras en recorrer los
pocos metros que separan nuestros dos despachos (saliendo del tuyo,
a mano derecha, la tercera puerta, ahí está el mío)
para preguntarme al menos qué es lo que yo sabía del tema.
Te hubiera dado la información que veo, por tu artículo,
que te faltaba. Y te hubieras ahorrado el disgusto de llegar a la conclusión,
equivocada como verás, de que feiem parts i quarts, como decimos
en buen mallorquín.
Bueno, veo que tú prefieres la cita de Romero Robledo, aunque
creo que tu postura de defensa ciega de tu amigo Rafael Company y la
inquina que declaras hacia tus enemigos 'progrecatalanistas' se reflejan
mejor en esta otra, más castiza: «Al amigo, el c., al enemigo,
por el c. y al indiferente, la legislación vigente».
Pero no te preocupes, que para eso estamos los colegas. Ahí va
el primer dato que te faltaba. La denuncia de la Asociación Española
de radios comerciales contra Ràdio Marratxí, que dices
que no encuentras, es de finales de 1999, más de un año
antes de la apertura del expediente sancionador.
Adivino tu asombro: ¡más de un año en diligencias
previas! i per què mos varem torbar tant? Pues porque cerrar
una radio es una cosa muy seria: hay unos trabajadores detrás,
unos oyentes detrás, que merecen un respeto. Merecen que se agoten
todas las vías, que se busquen todas las soluciones, antes de
pasar a mayores. Y tanto más cuando se trataba de una radio que
emitía íntegramente en lengua catalana -la tuya, la mía-
como valiosa excepción en el dial de nuestras islas.
No debería extrañarte pues que en el caso de SomRàdio,
otra emisora íntegramente en nuestra lengua, actuáramos
de igual manera, evitando el cierre inmediato que tu amigo tan insistentemente
nos pedía. ¿O acaso los trabajadores y los oyentes de
SomRàdio merecían peor trato que los de Ràdio Marratxí?
Comprenderás que, a pesar de las presiones -incluso amenazas-
recibidas, nos negáramos a fer parts i quarts.
Otro dato que veo que te falta es el desenlace real del caso de Ràdio
Marratxí. La cantidad que citas en tu artículo (37.5 millones
de pesetas) no es sino la propuesta del instructor del expediente: un
probo funcionario que aplicó según su leal saber y entender
lo dispuesto en el Título VIII de la Ley General de Telecomunicaciones.
Pero la resolución final, la de los 'políticos del Pacte'
fue estimar el recurso de tu amigo y dejarlo en 5 millones, la sanción
mínima posible para una falta de este tipo. Ya ves en qué
consiste 'la saña y la mala sangre' de nuestra, según
tu criterio, 'implacable persecución': en rebajar la sanción
hasta el mínimo legal.
El caso de SomRàdio, al tratarse de la propia Administración
(como Ràdio Jove, como Ona Mallorca) tenía mejor solución.
Tal y como se ha hecho con la Televisión, el Govern podía
haber aprovechado para crear la Radio autonómica. Pero habéis
preferido cerrar Som Ràdio, igual que la televisión de
Calvià. ¿Por qué? ¿acaso eran todos -trabajadores,
radioyentes, telespectadores- progrecatalanistas? A lo mejor un día
de estos coincidimos (ya sabes, saliendo de tu despacho, la tercera
puerta a la derecha) y me lo puedes explicar, de colega a colega.
Carles Bona es profesor de la UIB y ha sido director general de Tecnología
y Comunicación.
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