Opinión
Requiem por Radio Marratxí
ANTONIO ALEMANY
Si no me equivoco es la
primera vez que, en esta tierra, se acalla por la fuerza un medio de
comunicación.
La escena es terrible: la Guardia Civil, obedeciendo el mandato de un
juez que, a su vez, accede a la petición del Govern, requerido,
a su vez, por otros medios de comunicación, precinta las instalaciones
de la emisora, silencia una voz libre e independiente, aplasta un gran
proyecto informativo de notable éxito, empobrece la libertad
de expresión, mata las ilusiones, los trabajos, los desvelos
y los esfuerzos de un colectivo de profesionales y rebaja el pluralismo
informativo.
Enhorabuena. Deben sentirse orgullosos todos los intervinientes en el
antenicidio: han conseguido -con la ley en la mano, supongo- lo que
no consiguieron en el libre campo de la competencia profesional. Han
silenciado a Ràdio Marratxí porque era mejor que todos
ellos.
Pasemos cuentas. Ràdio Marratxí ha sido todo un suceso
en el panorama radiofónico balear. Ha tenido un éxito
que molestaba a todo el mundo. Demasiado éxito para soportarlo.
Nacida al amparo del Ayuntamiento -al que ha rendido impagables servicios-
desde el primer momento combinó un mallorquinismo acendrado -que
molestaba lo indecible a los catalanistas del PSM- con una excelente
música, consiguiendo esto tan difícil de conseguir en
un medio informativo: la complicidad de los oyentes. Hablaban «en
mallorquín», los anuncios eran «en mallorquín»,
transmitían los partidos del Mallorca «en mallorquín».
La audiencia se disparó y se encumbró en los primeros
puestos de las radios baleares. De la mano de Rafael Company había
nacido casi en un garaje y sólo a base de talento, entusiasmo
e independencia, se codeó y superó a las mejores. Qué
humillación.
¿Quiénes son los culpables de que hayan quedado huérfanos
miles de oyentes mallorquines? Primero, el ayuntamiento de Marratxí,
por desagradecido y cobarde: no ha tenido en cuenta los servicios que
le ha prestado la emisora y no le ha dado la patente legal de emisora
municipal ante las presiones de los partidos que integran la mayoría,
concretamente el PSOE y el PSM. Segundo, el Govern, con un sectario
PSM que no tolera cualquier desviación de su catalanismo fanático
y un penoso PSOE que tiene ya elaborado un «plan de ocupación»
de la emisora y que no me puedo creer que haya sido diseñado
por un viejo demócrata y amigo. Tercero, el resto de las emisoras
-todas con situaciones ilegales y que ven la paja en el ojo ajeno e
ignoran la viga en el propio- que han recurrido a este feo procedimiento
para aplastar a una competencia que lo hacía mejor que ellas.
Querido Rafael: de un solo tiro han conseguido suprimir una voz independiente,
callar el único reducto del mallorquinismo que existía
en el panorama mediático insular, conseguir una emisora y eliminar
a un competidor. El sentimiento por semejante crimen sólo es
superado por la indignación de ver como triunfa la trama de todos
estos «demócratas». Pero, que no teman. Perteneces
a la raza de los que no se arrugan y estoy convencido de que, más
tarde o más temprano, resurgirás como un ave fénix
y entonces... «¡temblad, temblad, malditos!».
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